El shock petrolero de la guerra con Irán arrincona a la economía global en un dilema estanflacionario

La inflación estadounidense toca un máximo de tres años y el FMI recorta el crecimiento mundial; los bancos centrales divergen —el BCE sube tasas, la Fed estrena presidente halcón— mientras el oro cae y las bolsas oscilan cerca de máximos
Economía Global11 de junio de 2026RedacciónRedacción
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Imagen generada por IA

LONDRES / WASHINGTON / FRÁNCFORT, 11 jun — El cierre casi total del estrecho de Ormuz, que se prolonga ya por más de tres meses a raíz de la guerra entre Estados Unidos e Irán, ha encarecido la energía, recalentado la inflación y arrinconado a la economía global en el peor de los escenarios para los bancos centrales: precios al alza y crecimiento a la baja al mismo tiempo. Esta semana el dilema se hizo más visible que nunca, con las autoridades monetarias tomando caminos opuestos y los mercados moviéndose en direcciones contradictorias.

El núcleo del problema: la energía

La raíz del shock sigue siendo el petróleo. La Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA) proyecta que el Brent promediará en torno a 105 dólares el barril en junio y julio, y prevé que los inventarios de la OCDE caigan a su nivel más bajo desde 2003. La limitación del tráfico por Ormuz ha llevado a los productores de Oriente Medio a recortar más de 11 millones de barriles diarios en mayo frente a niveles previos al conflicto, lo que ha forzado retiros masivos de inventarios para sostener la demanda. Paradójicamente, el crudo y el oro cedían este jueves pese a la segunda jornada de ataques estadounidenses contra Irán, en una señal de que los mercados empiezan a descontar el conflicto como un factor persistente más que como una sorpresa. U.S. Energy Information Administration + 2

La inflación, en máximos de tres años

El traslado a los precios ya es palpable en Estados Unidos. La inflación estadounidense se aceleró en mayo a su ritmo más rápido en más de tres años, impulsada por el alza de los costos energéticos. El índice de precios al consumidor de abril había subido 3,8% interanual —ya entonces un máximo de tres años— frente al 3,3% de marzo, y el dato de mayo lo superó con un 4,2%. La inflación subyacente, en torno al 2,9%, mostraba en cambio cierta desaceleración mensual, con un 0,2% en mayo frente al 0,4% de abril, una de las pocas señales de alivio en el cuadro. TRADING ECONOMICS + 2

Un nuevo presidente halcón en la Reserva Federal

El golpe inflacionario coincide con un cambio de mando en el banco central más influyente del mundo. Kevin Warsh juró el 22 de mayo de 2026 como decimoséptimo presidente de la Reserva Federal, en sustitución de Jerome Powell, que aceptó permanecer en el directorio para dar continuidad a la transición. Warsh, exgobernador de la Fed entre 2006 y 2011 y crítico de la expansión monetaria pospandemia, llega con la etiqueta de defensor del "dinero sano", y su primera reunión al frente del Comité Federal de Mercado Abierto será el 16 y 17 de junio. Chasefinancialcontent

Hereda una institución dividida y un mercado que ha dado vuelta sus apuestas. El comité ha mantenido la tasa en el rango de 3,50%–3,75% durante sus últimas tres reuniones, y en abril cuatro de sus doce miembros con voto disintieron, la mayor división desde 1992. Lejos de esperar recortes, los inversores ahora anticipan posibles subas: según la herramienta FedWatch de CME, no ven prácticamente ninguna probabilidad de recorte en 2026 y sitúan en torno al 67% las chances de una suba en la reunión de diciembre, mientras las apuestas a al menos una suba antes de fin de año rondan el 60%. Chase + 2

El empleo, fuerte por fuera y frágil por dentro

El dato laboral añadió presión sobre el debate de tasas. En mayo se sumaron 172.000 puestos no agrícolas, por encima de todos los pronósticos, y la tasa de desempleo se mantuvo en 4,3%. Pero la fortaleza es más aparente que real: se trata de un mercado de "baja contratación y bajos despidos", con los desempleados de largo plazo en máximos del ciclo —el 27,5% del total— y el crecimiento salarial enfriándose al 3,4% interanual. El factor político tensa el cuadro: el presidente Donald Trump sostuvo que la Fed se equivocaría al subir tasas —"no hay razón para subir las tasas de interés", dijo— después de que el sólido informe de empleo alimentara las apuestas a un endurecimiento. Bloomberg + 2

Bancos centrales divergentes

La respuesta global es desigual. El Banco Central Europeo se disponía a subir tasas este jueves por primera vez desde 2023 —se esperaba elevar la tasa de depósito del 2,00% al 2,25%—, con la inflación de la eurozona acelerándose a 3,2% en mayo, en lo que Reuters describió como una "subida de seguro" en un contexto de crecimiento muy débil que divide a los economistas. El Banco de Inglaterra, en cambio, mantiene su tipo en 3,75%. La divergencia refleja un mismo trasfondo: una economía europea que ya venía floja y que la guerra empeora. Bangladesh Sangbad SangsthaInvesting.com

Crecimiento global a la baja

Los organismos multilaterales ya ajustaron sus números. El Fondo Monetario Internacional recortó su pronóstico de crecimiento mundial para 2026 al 3,1% desde el 3,3% previo, citando los saltos de precios de la energía y las disrupciones de suministro, y proyectó una inflación de titular de 4,4% para el año bajo un escenario que asume un conflicto de corta duración, con el riesgo de un crecimiento aún más débil y precios más altos si la guerra se prolonga. Al cuadro se suma la economía china, lastrada por la debilidad de la demanda interna y el ajuste inmobiliario, y la incertidumbre comercial: tras los reveses judiciales a los aranceles de Trump —primero los amparados en la ley de emergencia económica y luego los de la Sección 122—, la administración presentó el 2 de junio un documento ante la OMC para justificar esos gravámenes, manteniendo viva una guerra arancelaria que pesa sobre el comercio mundial. EuronewsCato Institute

Mercados a contramano

La foto bursátil es desconcertante. Pese al endurecimiento monetario en ciernes y al shock energético, las acciones han operado en torno a máximos históricos, impulsadas por el entusiasmo en la inteligencia artificial, aunque con episodios de fuerte volatilidad. El viernes 5 de junio el Nasdaq se desplomó 4,2%, su peor jornada desde abril de 2025, por toma de ganancias en las acciones de chips, y rebotó el lunes 8, cuando el S&P 500 cerró en 7.405,73 y el Nasdaq en 25.929,66. El oro, refugio clásico, se movió en sentido inverso al esperado: cotizaba por debajo de los 4.100 dólares la onza, en mínimos de siete meses, presionado por las expectativas de subas de tasas, que restan atractivo a un activo sin rendimiento. Aun así, el respaldo estructural persiste: el Banco Popular de China ha acelerado sus compras de oro, de cerca de una tonelada mensual a cinco en marzo y ocho en abril, en una estrategia de diversificación frente al dólar que se aceleró tras el congelamiento de activos rusos en 2022. CNBC + 2

Perspectivas

Las próximas semanas tienen dos termómetros claros. El primero es la reunión de la Fed del 16 y 17 de junio, el debut de Warsh, donde el mercado buscará señales sobre si el banco central abandona definitivamente el sesgo hacia la flexibilización. Estrategas de J.P. Morgan anticipan que la Fed no moverá tasas en junio y permanecerá en pausa el resto del año, con un giro explícito desde el sesgo hacia los recortes hacia una postura neutral. El segundo es Ormuz: mientras el estrecho siga bloqueado, la presión sobre los precios y, por ende, sobre los bancos centrales, no cederá. En el medio, la economía global navega un terreno poco transitado —inflación al alza, crecimiento a la baja y políticas monetarias en direcciones opuestas— en el que el margen para errores de cálculo se ha vuelto estrecho. — FIN — Chase


Fuentes consultadas

Nota editorial: este análisis fue elaborado con asistencia de inteligencia artificial y revisado editorialmente por la redacción de Revista Lumen.

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