México se da un festín en el estreno y rompe por fin su maldición inaugural (2-0)

Mundial 2026 · Grupo A · Jornada 1 Estadio Ciudad de México (Azteca) — 80.824 espectadores México 2 – 0 Sudáfrica
Mundial 202612 de junio de 2026RedacciónRedacción
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Imagen creada por IA. Revista Lumen.

Buenas noches, amigos, y bienvenidos a un Mundial que ya está en marcha. Y vaya manera de arrancarlo. Porque el Azteca, ese viejo coliseo que ha visto de todo, se vistió de gala para empujar a un México que llegaba con una losa encima: siete inauguraciones mundialistas sin saber lo que es ganar. Pues bien, señores, la maldición se acabó. El Tri salió a morder, se puso el partido de cara tempranísimo y firmó un 2-0 cómodo, casi plácido, ante una Sudáfrica que vino de menos a... todavía menos.

No habían entrado los espectadores en calor cuando llegó el primer aviso convertido en gol. Minuto 9. La zaga de los Bafana Bafana, dormida, regaló el cuero en la frontal: Eric Lira le robó la cartera a Sphephelo Sithole en la misma boca del área y se la dejó servida a Julián Quiñones. El delantero, colombiano de nacimiento y mexicano de corazón, no perdona esas. Zapatazo seco, ajustado al palo, y a celebrar. El primer gol del Mundial 2026 tenía dueño y el Azteca se vino abajo. 1-0 y a soñar.

México, con ese aire vertical y eléctrico que le ha imprimido Javier Aguirre, no notó la presión de jugar en casa con la obligación de ganar. Todo lo contrario: presión alta, transiciones rápidas y la sensación permanente de que el segundo era cuestión de tiempo. Enfrente, una Sudáfrica espesa, sin ideas, que además empezó a perder la cabeza justo cuando más la necesitaba.

Y aquí, amigos, el partido se rompió del todo. Minuto 49: entrada durísima de Sithole, el árbitro brasileño Wilton Sampaio no se lo pensó, y roja directa. Sudáfrica, con diez, contra un México crecido. Receta para el desastre.

No tardó en llegar la sentencia. Minuto 66. Roberto Alvarado, que se gustó toda la noche por la derecha, colgó un centro de los de enmarcar, bombeado, exquisito. Y allí apareció Raúl Jiménez para mandarlo a guardar de un testarazo a la escuadra. Detalle para la historia: era el primer gol mundialista de Jiménez, que tuvo que esperar a su tercer Mundial para gritarlo, y con él alcanza los 46 con el Tri, tercer máximo goleador de la historia de su selección. Justicia poética.

A partir de ahí, gestión. Aguirre incluso se permitió dar descanso a sus dos goleadores y meter sangre nueva —ojo al chaval Gilberto Mora, 17 añitos, sexto futbolista más joven en debutar en una Copa del Mundo; tomen nota del nombre—. Sudáfrica, mientras tanto, seguía empeñada en complicarse la vida: minuto 84, el VAR llamó a Sampaio, revisión, y segunda roja, esta para Themba Zwane. Nueve contra once. Adiós a cualquier atisbo de reacción.

Lo único que enturbió la fiesta llegó en el descuento. Minuto 90+2: César Montes, último hombre, cometió una falta tan innecesaria como evitable y se marchó a la caseta también expulsado. Se perderá el próximo encuentro y dejó al partido con un curioso 10 contra 9 en sus compases finales. Una mancha pequeña en una noche redonda.

Siete minutos de añadido que no cambiaron nada. Pitó Sampaio y el Azteca respiró aliveado: México estrena su Mundial con tres puntos, sensaciones y la mochila de los fantasmas inaugurales por fin vacía. Sudáfrica, en cambio, se va de su debut con un 2-0 en contra, dos expulsados y muchísimo trabajo por delante.

El torneo ya rueda, amigos. Y si la fiesta sigue así, nos espera un mes inolvidable. Buenas noches.

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